Fuente: Designpedia.net

Raúl Goñi es una de esas personas que, cuando se van la cama y cierran los ojos, se sienten afortunadas por estar haciendo un trabajo que les llena y que creen que puede ayudar a otros. Un diseñador con consciencia social como pocos que, desde su Inclusive Studio, se está consolidando como referente español en diseño inclusivo: una manera de entender el diseño y la vida que, al contrario de la tendencia actual a la especialización, pretende que cualquier comunicación llegue al mayor número de personas posible, sean de la condición que sean.

Raúl estudió diseño gráfico en Pamplona. Hasta entonces, el único recuerdo que tenía de Barcelona era el Zoo, de cuando lo visitó de pequeño con sus padres. Pero su tutor en la universidad le recomendó que fuera a la ciudad condal, porque había muchas oportunidades y buenas escuelas de diseño. Así, se vino en el año 2000 a cursar gráfica publicitaria y, al terminar, realizó un curso de tipografía digital y trabajó en Fundición Tipográfica Bauer. En el 2003 consiguió la beca Carta Blanca del FAD. Aquí empezó su investigación en «gráfica sensorial», motivada por la lectura de un libro que explicaba que en la comunicación nazi no se tenía en cuenta a los presos, a los hospitalizados, ni a los ciegos. Raúl se dio cuenta de que cuarenta años más tarde pasaba lo mismo y, con esa inquietud, realizó unos pósteres multisensoriales para una exposición a la que pudieran asistir los invidentes. Pero, ¿cómo iban a ir si tenían un problema más grave, que era llegar? Así fue que decidió dirigir sus esfuerzos a proporcionarles una mayor autonomía e ideó varias soluciones de señalización para el metro. Desde entonces, ha trabajado con el diseñador David Ruiz, ha realizado proyectos para clientes como el Palau de la Música, la Diputación de Barcelona, el Gobierno de Navarra, Parcs i Jardins, el BBK o AGD-FAD; y hace un año montó su propio estudio de diseño inclusivo.

Uno de sus proyectos más mediáticos es el itinerario sensorial por el Garraf. Y ahora ya tiene en mente diseñar otros dos en la Falconera de Roses y en Mundaka. También está trabajando en un recorrido sensorial para el Salón de la Infancia, en circuitos de salud para Parcs i Jardins y en la elaboración de una página web con contenidos inclusivos en todos los ámbitos. Sin duda, un profeta de la inclusión que pone su granito de arena en cada proyecto que toca y que contribuye, así, a la construcción de una cultura «para todos» más rica sensorialmente y quizás, con el tiempo, de una ciudad-ejemplo.