La identidad de un lugar está compuesta por muchos elementos: el entorno físico y la cultura viva son los más obvios, pero también el patrimonio, los valores de la comunidad y los significados simbólicos del lugar. Bajo las condiciones actuales, cuando el desarrollo acelerado puede producir una nueva ciudad y los pueblos y aldeas pueden desaparecer entre urbanizaciones enormes, la cuestión de identidad se vuelve crucial. La identidad puede y debe ser la base de cualquier proyecto de creación de espacios para garantizar su éxito a largo plazo e infundir el espacio con rasgos distintivos, orgullo local, apertura al cambio y respeto por el pasado.

Se requiere un proceso que contemple la identidad dentro del proceso de planificación y renovación, que se puede denominar caracterización. La caracterización se ha visto tradicionalmente como un análisis del patrimonio de un lugar – una manera de anotar los rasgos físicos o naturales distintivos que contribuyen a su valor histórico y a su identidad. Sin embargo, la metodología contemporáneo de la caracterización, que engloba también una comprensión social y cultural del lugar, puede contribuir de manera vital a la renovación sostenible de zonas urbanas y rurales. Este proceso incluye la participación activa de los lugareños e incorpora sus valores y percepciones del espacio para crear un mapa que combina lo personal y subjetivo con la objetividad de una medición detallada del terreno.